La fractura entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel continúa profundizándose. En un nuevo episodio de la crisis interna que atraviesa el oficialismo, el canciller Pablo Quirno reclamó públicamente que la titular del Senado abandone su cargo si considera que el mandatario no está en condiciones de conducir el país.
Las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores se produjeron en medio de una creciente tensión política, luego de que Villarruel cuestionara públicamente el estado del Presidente y de que el Gobierno sufriera un revés legislativo en el Senado durante el tratamiento del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
"Que se corra"
Durante una entrevista televisiva, Quirno calificó como "muy desafortunadas" las expresiones de la vicepresidenta, quien días atrás había manifestado una "genuina preocupación" por el estado de Javier Milei y había hecho referencia a supuestas "persecuciones imaginarias" del jefe de Estado.
El canciller sostuvo que, si Villarruel realmente cree que el Presidente no está en condiciones de gobernar, debería abandonar su cargo.
"Si no está de acuerdo o piensa que el Presidente está en esa condición, que se corra", afirmó el funcionario, al tiempo que consideró que las declaraciones de la vicepresidenta constituyen un cuestionamiento incompatible con la responsabilidad institucional que implica integrar la fórmula presidencial.
Acusaciones de desestabilización
Quirno fue incluso más allá y acusó a Villarruel de intentar erosionar al Gobierno desde el inicio de la gestión.
Según el canciller, la vicepresidenta habría mantenido reuniones con distintos sectores durante los primeros meses de la administración libertaria transmitiendo el mensaje de que estaba preparada para asumir la conducción del país si ocurría alguna crisis.
"Es sabido que desde el principio ha tratado de generar desestabilización", aseguró, una de las acusaciones más duras formuladas hasta ahora por un integrante del gabinete nacional contra la vicepresidenta.
Se amplía el aislamiento de Villarruel
Las declaraciones de Quirno se suman al planteo realizado días atrás por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien también había pedido que Villarruel "dé un paso al costado" si no comparte el rumbo político del Ejecutivo.
El respaldo de otro ministro de primera línea confirma que la distancia entre la Casa Rosada y la vicepresidenta dejó de ser un conflicto personal para convertirse en una posición asumida por buena parte del gabinete nacional.
El Senado, otro foco de conflicto
La nueva escalada ocurrió luego de una sesión clave en el Senado que profundizó el malestar del oficialismo.
La decisión de Villarruel de habilitar la participación remota de la senadora Anabel Fernández Sagasti —quien atraviesa un embarazo de riesgo— fue interpretada por sectores del Gobierno como un gesto favorable hacia la oposición. Esa determinación coincidió con la eliminación del capítulo del proyecto que buscaba flexibilizar la venta de tierras a extranjeros, una iniciativa impulsada por la Casa Rosada que finalmente debió ser retirada ante la falta de respaldo político.
Una ruptura cada vez más difícil de revertir
El enfrentamiento entre Milei y Villarruel, que comenzó con diferencias políticas y de gestión, parece haber ingresado en una etapa de confrontación abierta. Los cuestionamientos públicos, las acusaciones de conspiración y los pedidos de renuncia evidencian un deterioro sin precedentes en la relación entre los dos máximos integrantes del Poder Ejecutivo.
Mientras el Gobierno busca cerrar filas detrás del Presidente, la vicepresidenta mantiene una posición cada vez más distante de la Casa Rosada. La sucesión de críticas provenientes de funcionarios de primera línea alimenta las especulaciones sobre el futuro de la relación institucional entre ambos y abre un nuevo frente de incertidumbre política para la administración libertaria.