Decenas de representantes diplomáticos se retiraron del recinto cuando el primer ministro israelí comenzó su discurso ante la Asamblea General. Netanyahu respondió con críticas y calificó de “cobardes morales” a quienes se fueron. El episodio expuso el creciente aislamiento diplomático de Israel por la guerra en Gaza.
La imagen recorrió rápidamente el mundo: Benjamin Netanyahu subió al estrado de la Asamblea General de las Naciones Unidas y decenas de delegaciones comenzaron a abandonar la sala. El gesto de protesta ocurrió este jueves, durante la intervención del primer ministro israelí, en una sesión marcada por las denuncias sobre la situación humanitaria en Gaza y Cisjordania.
Según la información difundida por AFP, 77 delegaciones abandonaron la sala o decidieron no ocupar sus lugares durante el discurso. Otros representantes permanecieron en el recinto y hubo abucheos mientras Netanyahu comenzaba a hablar.
La delegación palestina había solicitado previamente a otras misiones diplomáticas que acompañaran el retiro como forma de protesta. El resultado fue una escena poco habitual para uno de los principales escenarios de la diplomacia internacional: Netanyahu pronunciando un discurso ante numerosos asientos vacíos.
“Cobardes morales”
Lejos de ignorar la protesta, Netanyahu decidió convertirla en uno de los primeros ejes de su intervención.
“Si quedan otros cobardes morales que aún no hayan abandonado esta sala, por favor háganlo ahora”, lanzó desde el estrado, mientras continuaban las salidas de representantes.
El primer ministro israelí también acusó a sus críticos de no querer escuchar la posición de Israel y sostuvo que su país está librando una guerra de defensa frente a distintas organizaciones y gobiernos que, según afirmó, buscan su desaparición.
La escena fue acompañada por pedidos reiterados de orden del presidente de la Asamblea General, mientras integrantes de la delegación israelí permanecían de pie y aplaudían a Netanyahu.
Netanyahu rechazó las acusaciones de genocidio
Durante su discurso, el premier israelí rechazó de manera categórica las acusaciones de genocidio en Gaza y sostuvo que se trata de una acusación falsa.
Netanyahu afirmó que Israel no cometió un genocidio sino que, según su versión, evitó que Hamas provocara una masacre contra los israelíes. También defendió las acciones militares de su gobierno y cuestionó a los países que condenan la ofensiva israelí.
La cuestión del genocidio se encuentra en el centro de una disputa internacional en la que diferentes organismos, gobiernos y organizaciones han formulado acusaciones contra Israel, mientras el gobierno israelí las rechaza.
Netanyahu también defendió las operaciones militares de Israel contra Irán y otros actores regionales, y reivindicó el respaldo recibido del presidente estadounidense Donald Trump.
Abbas habló antes y denunció un “peligro existencial”
Horas antes, el presidente palestino Mahmoud Abbas había intervenido mediante un mensaje pregrabado desde Ramala. Su participación se produjo de manera remota después de que Estados Unidos le negara la visa para viajar a Nueva York.
Abbas denunció que la situación en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental constituye una amenaza para la existencia misma del pueblo palestino y pidió acelerar los mecanismos internacionales destinados a la reconstrucción de Gaza.
El mandatario palestino también reclamó medidas contra los ataques de colonos israelíes en Cisjordania y advirtió sobre el riesgo de un nuevo desplazamiento masivo de población palestina.
En relación con Gaza, reclamó la retirada de las fuerzas israelíes y el inicio de un proceso de reconstrucción que, según planteó, debe estar acompañado por un horizonte político.
Una Asamblea atravesada por el conflicto
El enfrentamiento entre los discursos de Abbas y Netanyahu reflejó las profundas diferencias existentes en torno a la guerra.
Mientras el presidente palestino pidió a la comunidad internacional que incremente la presión sobre Israel y adopte medidas concretas, Netanyahu sostuvo que Israel está actuando en defensa propia y rechazó las acusaciones contra su gobierno.
La protesta dentro de la Asamblea agregó otra dimensión al conflicto: la diplomática.
La salida coordinada de numerosas delegaciones no constituye por sí misma una resolución internacional ni modifica las posiciones oficiales de los países que participaron. Pero produjo una imagen de fuerte impacto político en uno de los espacios centrales de la diplomacia mundial.
Protestas también en las calles de Nueva York
La tensión no quedó limitada al interior del edificio de Naciones Unidas.
En las inmediaciones de la sede de la ONU se desarrollaron movilizaciones contra la presencia de Netanyahu y contra las operaciones israelíes en Gaza. La llegada del premier israelí a Nueva York estuvo acompañada por protestas de organizaciones que reclaman el fin de la ofensiva y cuestionan el respaldo internacional a las acciones del gobierno israelí.
La presencia de Netanyahu también estuvo atravesada por su enfrentamiento con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, quien ha reclamado la aplicación de la orden de arresto emitida contra el primer ministro israelí por la Corte Penal Internacional.
Milei y el respaldo a Israel
En este contexto, el presidente argentino Javier Milei mantuvo su respaldo político a Israel y se reunió con Netanyahu durante su presencia en Nueva York.
La posición argentina contrasta con la protesta protagonizada por numerosas delegaciones durante el discurso del primer ministro israelí. Según Página/12, Milei respaldó públicamente a Netanyahu durante su participación en Naciones Unidas.
El presidente argentino había colocado su relación con Israel como uno de los ejes de su política exterior y volvió a expresarlo durante su estadía en Nueva York.
Una imagen difícil de ignorar
La Asamblea General de la ONU terminó ofreciendo una de las fotografías políticas más contundentes de la jornada: Netanyahu hablando desde el estrado mientras buena parte de los representantes abandonaban el recinto.
El primer ministro israelí respondió con una defensa cerrada de las acciones de su gobierno y acusó a sus críticos de no querer escuchar la posición de Israel. Del otro lado, los delegados que se retiraron transformaron su ausencia en una señal pública de protesta.
La disputa, sin embargo, continúa mucho más allá de una sesión de Naciones Unidas. Gaza permanece en el centro de la agenda internacional, mientras las denuncias sobre la conducta de Israel, la situación de la población palestina y el futuro político del territorio siguen dividiendo a gobiernos y organismos internacionales.
En Nueva York, por unos minutos, esa disputa quedó condensada en una imagen: un estrado ocupado, una multitud de asientos vacíos y un discurso pronunciado ante una Asamblea General que había decidido, en parte, no escucharlo.