El Gobierno busca recuperar la iniciativa política después de los tropiezos legislativos y avanzar con una reforma electoral que considera clave para las elecciones de 2027. La negociación con los gobernadores aparece como una pieza central de la estrategia oficial.
La política argentina empieza a mirar de manera cada vez más directa hacia 2027. Después de varios tropiezos legislativos, el gobierno de Javier Milei prepara una nueva etapa de negociación —y presión— sobre los gobernadores para conseguir respaldo parlamentario a su agenda de reforma política.
La reforma política como llave electoral
Uno de los principales objetivos del Gobierno es modificar las reglas electorales. La eliminación de las PASO aparece entre las iniciativas que el oficialismo viene intentando instalar desde hace semanas, aunque hasta ahora encontró resistencias entre distintos sectores políticos y, particularmente, entre gobernadores que tienen sus propios intereses electorales.
El Gobierno había intentado mostrar una relación fluida con los mandatarios provinciales y utilizar encuentros institucionales para construir consensos. Sin embargo, el escenario comenzó a tensarse a medida que la agenda electoral nacional empezó a cruzarse con los calendarios y estrategias de cada provincia.
La discusión no es solamente administrativa. Detrás de la reforma electoral se encuentra una disputa por quién controla el armado político de 2027.
Para el oficialismo, modificar el sistema de votación puede facilitar la consolidación de La Libertad Avanza como principal fuerza nacional. Para varios gobernadores, en cambio, preservar autonomía para definir candidaturas, fechas electorales y alianzas resulta fundamental para evitar quedar subordinados a la Casa Rosada.
Gobernadores bajo presión
La pulseada adquiere especial importancia en las provincias porque los mandatarios cuentan con influencia decisiva sobre diputados y senadores nacionales.
En ese contexto, el Gobierno busca transformar la negociación legislativa en una relación de intercambio político: respaldo a las iniciativas oficiales a cambio de recursos, obras, acuerdos o condiciones que puedan favorecer a las administraciones provinciales.
Ese mecanismo es una forma de presión sobre los gobernadores. La tensión ya puede observarse en el Norte Grande, donde los mandatarios provinciales mantienen reuniones mientras la Casa Rosada intenta recuperar terreno político. Este miércoles, además, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, participará de un encuentro de gobernadores en Misiones, en una señal de que el oficialismo decidió involucrarse directamente en esa disputa territorial.
Karina Milei y el armado de 2027
La estrategia electoral tampoco se limita al Congreso. El armado político de La Libertad Avanza tiene como figura central a Karina Milei, quien viene concentrando buena parte de las decisiones vinculadas con la construcción territorial del oficialismo.
El objetivo es llegar a 2027 con una estructura capaz de competir en todo el país y, al mismo tiempo, garantizar que las candidaturas respondan a la estrategia presidencial.
En ese esquema, los gobernadores representan un problema y una oportunidad. Son necesarios para conseguir votos legislativos, pero también pueden convertirse en competidores o aliados circunstanciales en las próximas elecciones.
La Casa Rosada busca, por eso, evitar que las estructuras provinciales se consoliden por fuera de su control. La discusión sobre el calendario electoral y las elecciones desdobladas es parte de esa misma batalla: varias provincias evalúan separar sus comicios de la elección nacional, una decisión que puede modificar significativamente el escenario de 2027.
Después de los fracasos legislativos
La ofensiva política llega después de una serie de dificultades para el oficialismo en el Congreso. La falta de mayorías propias obliga al Gobierno a negociar con bloques provinciales y sectores opositores, una dinámica que en los últimos meses dejó expuestas las limitaciones parlamentarias de La Libertad Avanza.
Por eso, la Casa Rosada reunió nuevamente a su mesa política para ordenar la estrategia y evitar nuevos fracasos legislativos. En ese encuentro participó, entre otros funcionarios, Federico Sturzenegger, quien presentó detalles de los próximos proyectos que el oficialismo pretende llevar al Congreso.
El problema es que cada derrota parlamentaria tiene un costo político mayor cuando el Gobierno intenta presentarse como una fuerza capaz de transformar de manera estructural el país.
Una disputa que recién comienza
La elección presidencial de 2027 todavía está lejos, pero el calendario político ya comenzó. El oficialismo entiende que necesita construir desde ahora una red de alianzas territoriales, disciplinar a sus propios dirigentes y conseguir las herramientas electorales que considera necesarias para disputar la continuidad del proyecto libertario.
El desafío es que los gobernadores también tienen sus propios planes. Algunos necesitan diferenciarse de Milei para conservar poder en sus provincias; otros buscan negociar con la Casa Rosada sin quedar atrapados en su estrategia nacional.
Así, lo que aparece como una discusión técnica sobre la reforma política encierra una disputa mucho más profunda: quién tendrá el poder de ordenar la oferta electoral argentina en 2027.
La etapa que comienza estará marcada por esa pulseada. Milei necesita votos en el Congreso; los gobernadores necesitan recursos y autonomía; y todos empiezan a jugar, cada vez con mayor anticipación, la partida por el poder que definirá la próxima elección presidencial.