La Cámara alta respaldó por 46 votos contra 22 la modificación de la Carta Orgánica del BCRA. El oficialismo debió aceptar cambios en el mecanismo para designar y remover autoridades. La iniciativa, una de las piezas centrales de la política económica de Javier Milei, deberá regresar a Diputados para definir su sanción definitiva.
El Senado aprobó este jueves la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), pero el Gobierno no consiguió convertirla en ley de manera definitiva. El proyecto obtuvo 46 votos a favor y 22 en contra, aunque las modificaciones introducidas por la Cámara alta obligan a que vuelva a Diputados para una nueva revisión.
La votación representa un paso importante para el oficialismo, pero también expone las negociaciones que debió realizar para reunir los votos necesarios. Uno de los puntos centrales modificados fue el mecanismo para designar y remover a las autoridades del Banco Central, un aspecto particularmente sensible para el Gobierno porque busca darle mayor estabilidad al esquema de conducción de la entidad.
La reforma es una de las iniciativas económicas que Javier Milei considera estratégicas para consolidar su programa monetario. El proyecto plantea redefinir las funciones del BCRA, restringir su capacidad de financiar al Tesoro y establecer como objetivo prioritario la preservación del valor de la moneda.
El cambio que obligó a volver a Diputados
El punto que sufrió una modificación decisiva fue el procedimiento para nombrar y remover al presidente, vicepresidente y directores del Banco Central.
El texto que había aprobado Diputados establecía un mecanismo con una mayoría agravada de dos tercios. Durante las negociaciones en el Senado, el oficialismo aceptó reemplazar ese requisito por una mayoría absoluta, equivalente a la mitad más uno de los integrantes de la Cámara.
Además, la nueva redacción mantiene en el Senado la atribución constitucional vinculada con el tratamiento de los nombramientos. Los mandatos de las autoridades quedaron establecidos en seis años.
El cambio no es menor. Al modificar el texto aprobado previamente por Diputados, la Cámara baja deberá volver a intervenir. Podrá aceptar las modificaciones del Senado o intentar insistir con la versión que había aprobado originalmente, de acuerdo con las reglas constitucionales para los proyectos modificados en segunda revisión.
El Banco Central y el financiamiento del Tesoro
Uno de los ejes centrales de la reforma es limitar la posibilidad de que el Banco Central financie directamente al Estado.
El proyecto prohíbe los adelantos transitorios al Tesoro y también impide que la autoridad monetaria compre directamente títulos públicos en el mercado primario. La iniciativa busca, de esta manera, cerrar mecanismos utilizados históricamente por distintos gobiernos para obtener financiamiento a través del Banco Central.
La propuesta también restringe la transferencia al Tesoro de determinadas ganancias contables o provenientes de diferencias de cambio. Según el texto aprobado por el Senado, los resultados del BCRA deberán orientarse prioritariamente a absorber pérdidas acumuladas, recomponer el patrimonio de la entidad o cancelar deuda pública.
El proyecto incorpora además modificaciones sobre la administración de las reservas internacionales y elimina instrumentos como las Letras Intransferibles.
Un solo objetivo para el Central
Otro de los cambios estructurales planteados por el Gobierno es la redefinición de la misión del Banco Central.
La Carta Orgánica vigente contempla una serie de objetivos que incluyen la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. La reforma busca concentrar la misión principal del organismo en preservar el valor de la moneda.
Ese cambio refleja una diferencia de concepción sobre el papel que debe desempeñar la autoridad monetaria.
Para el oficialismo, concentrar el mandato en la estabilidad del valor de la moneda permitiría limitar las posibilidades de utilizar al Banco Central para financiar políticas fiscales o perseguir simultáneamente objetivos que puedan entrar en tensión con la estabilidad monetaria.
Los sectores opositores cuestionaron esa reducción del mandato y plantearon que el Banco Central no debería quedar desvinculado de variables como el empleo, el crecimiento y la estabilidad financiera.
El argumento oficialista
Durante el debate, los senadores de La Libertad Avanza defendieron la reforma como una herramienta destinada a evitar que el Banco Central vuelva a ser utilizado como fuente de financiamiento del déficit.
La senadora Patricia Bullrich celebró la aprobación en redes sociales y presentó la iniciativa como un mecanismo para proteger el valor de la moneda y evitar que la emisión monetaria vuelva a ser utilizada para financiar al Estado.
En la misma línea, legisladores oficialistas sostuvieron que el proyecto busca modificar prácticas que, según su interpretación, contribuyeron durante años a la inflación y a la pérdida del poder adquisitivo.
El senador Agustín Monteverde defendió la iniciativa durante el debate y formuló fuertes críticas contra el funcionamiento histórico del Banco Central y los mecanismos utilizados para financiar al Tesoro. Esas afirmaciones corresponden a la argumentación política del oficialismo durante la sesión.
Las críticas de la oposición
Desde sectores opositores se cuestionó tanto la reducción del mandato del Banco Central como las consecuencias de limitar sus herramientas de intervención.
El peronismo planteó que la autoridad monetaria no debería tener como única prioridad el valor de la moneda y defendió la necesidad de mantener objetivos vinculados con el empleo, el crecimiento y el desarrollo económico.
También hubo cuestionamientos sobre la forma en que quedarán determinados los encajes bancarios y sobre la estructura futura del organismo. Durante el debate, distintos bloques formularon modificaciones y observaciones que terminaron dando lugar a algunos cambios en el texto.
La senadora salteña Flavia Royón, de Primero los Salteños, acompañó la aprobación en general pero planteó objeciones sobre varios puntos del proyecto. Entre ellos señaló el riesgo de establecer reglas sobre los encajes sin fijar límites suficientemente definidos.
Una reforma que todavía no terminó
El resultado de la sesión deja al Gobierno ante una nueva negociación política.
El oficialismo logró reunir una mayoría contundente para aprobar el proyecto en el Senado, pero tuvo que modificarlo para conseguir los respaldos necesarios. El texto ya no es el mismo que Diputados había aprobado en agosto y, por eso, deberá regresar a la Cámara baja.
La próxima discusión será entonces en Diputados, donde los legisladores deberán decidir si aceptan los cambios introducidos por el Senado o si buscan insistir con la versión original.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene como uno de sus objetivos centrales avanzar hacia un Banco Central con menos herramientas para financiar al Estado y con un mandato monetario más acotado.
La reforma, sin embargo, todavía no cerró su recorrido parlamentario. El proyecto que Javier Milei convirtió en una de las piezas centrales de su programa económico deberá atravesar nuevamente el filtro de Diputados antes de saber cuál será finalmente la nueva Carta Orgánica del Banco Central.