La senadora Patricia Bullrich volvió a cuestionar al Gobierno por los cambios en discapacidad incluidos en el Presupuesto 2027 y protagonizó un fuerte cruce con el jefe de Gabinete, Diego Santilli. La dirigente negó que el tema hubiera sido tratado en la mesa política antes de que el proyecto llegara al Congreso y afirmó que lo dicho por el funcionario “es mentira”.
La interna dentro del oficialismo sumó un nuevo capítulo. Patricia Bullrich decidió confrontar públicamente al jefe de Gabinete, Diego Santilli, luego de que el funcionario intentara explicar que las modificaciones sobre discapacidad incorporadas al proyecto de Presupuesto 2027 habían sido anticipadas durante una reunión de la mesa política del Gobierno.
La respuesta de la senadora fue tajante. “Eso es mentira”, afirmó Bullrich, quien sostuvo que durante aquel encuentro se habían presentado los lineamientos generales del Presupuesto, pero que no se había discutido el contenido específico de los cambios en discapacidad. Según su relato, ella y Martín Menem se enteraron de esos artículos cuando el proyecto ya había sido enviado al Congreso.
El episodio expuso nuevamente las dificultades de coordinación dentro del oficialismo y, al mismo tiempo, profundizó el proceso mediante el cual Bullrich viene marcando diferencias con la conducción política de La Libertad Avanza.
Un cruce que dejó al descubierto la interna
Santilli había intentado bajar el tono a la controversia. El jefe de Gabinete sostuvo que los integrantes de la mesa política suelen discutir allí los principales temas del Gobierno y señaló que Bullrich se había retirado antes de que se abordaran determinados aspectos.
También apeló a una metáfora futbolística para pedir que las diferencias no se ventilaran públicamente: “Como en el fútbol, estas cosas se charlan en el vestuario”. El objetivo era cerrar la discusión puertas adentro y evitar que el conflicto escalara.
Pero Bullrich decidió responder.
La senadora aseguró que había estado presente cuando se trató el Presupuesto y que el debate había girado sobre las variables macroeconómicas generales. “Eso de que después lo hablaron, no es así”, insistió.
Además, agregó un dato político relevante: Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados y uno de los principales dirigentes parlamentarios de La Libertad Avanza, tampoco habría conocido los cambios específicos.
“Martín Menem se quedó tres minutos más que yo y tampoco sabía nada”, afirmó Bullrich.
El contrapunto dejó expuesta una cuestión central para el oficialismo: cómo se toman las decisiones sobre proyectos que después deben ser defendidos por los propios legisladores de la fuerza.
El capítulo de discapacidad que abrió la grieta
El conflicto comenzó con la incorporación al Presupuesto 2027 de modificaciones relacionadas con el sistema de discapacidad. Bullrich cuestionó que esas medidas hubieran llegado al Congreso sin haber sido discutidas previamente con quienes tendrán que construir los acuerdos necesarios para aprobarlas.
La senadora no planteó su cuestionamiento desde una oposición al objetivo fiscal del Gobierno. Su argumento estuvo centrado en las dificultades políticas que puede generar la iniciativa en el Congreso.
Bullrich recordó que el tema discapacidad ya había provocado fuertes enfrentamientos legislativos y sostuvo que insistir con una propuesta que anteriormente encontró resistencia podría volver a generar un conflicto para el oficialismo. “¿Qué hacemos? ¿Chocamos tres veces con el mismo tema?”, planteó.
También advirtió que enviar al Congreso un proyecto que luego no consiga los votos necesarios puede terminar debilitando al propio Gobierno.
En declaraciones públicas, sostuvo que existen cuestiones que los aliados oficialistas están dispuestos a acompañar y otras que consideran innegociables. Pero, según su planteo, los puntos que generan una fuerte sensibilidad social deberían ser revisados para evitar nuevos enfrentamientos parlamentarios.
“No soy empleada de nadie”
La disputa adquiere una dimensión mayor porque Bullrich no es una dirigente externa al Gobierno. Es la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado y forma parte de la mesa política oficialista.
Por eso, cada diferencia pública tiene una consecuencia institucional: no se trata solamente de una disputa entre dirigentes, sino de una discusión entre integrantes del mismo espacio que deben coordinar la estrategia legislativa del Ejecutivo.
Bullrich ya había señalado que desconocer decisiones de ese tipo deteriora la relación con los aliados. “Cuando uno es jefe de una bancada y no se entera, estando en esa mesa que es donde se discuten las cosas, exactamente cómo van a venir”, había planteado.
La situación plantea una tensión entre dos necesidades del Gobierno: mantener una conducción centralizada y, al mismo tiempo, construir mayorías parlamentarias para aprobar un Presupuesto que contiene medidas políticamente sensibles.
El episodio del video con Lali
El enfrentamiento con Santilli llegó después de otro gesto que había generado especulaciones: Bullrich publicó en sus redes un video musicalizado con una canción de Lali Espósito, una artista que ha protagonizado numerosos cruces públicos con Javier Milei.
El contenido fue interpretado por distintos sectores como una señal política dirigida hacia el interior del oficialismo. Bullrich, sin embargo, evitó confirmar esa lectura.
“He leído las interpretaciones más increíbles. Cada uno que lo interprete como quiera”, respondió cuando fue consultada sobre el significado del video. También destacó que conoce a la cantante desde hace años y buscó separar su valoración artística de las diferencias políticas.
La secuencia, sin embargo, ocurrió en un momento particularmente delicado para el oficialismo y alimentó las versiones sobre una posible diferenciación política de Bullrich.
¿Una candidatura propia en 2027?
El nuevo enfrentamiento también volvió a poner sobre la mesa las especulaciones acerca del futuro político de Bullrich.
La senadora negó que esté preparando una ruptura con La Libertad Avanza o una candidatura para competir contra Milei. Desde su entorno recuerdan que ha mencionado 2031 como horizonte para una eventual candidatura.
Sin embargo, una frase pronunciada recientemente llamó la atención: Bullrich afirmó que para ella es importante que “el proyecto” sea reelegido. La formulación dejó espacio para diferentes interpretaciones, aunque no constituye por sí misma un anuncio de candidatura ni de ruptura.
Lo concreto es que la dirigente está utilizando su posición parlamentaria para expresar diferencias sobre cuestiones que considera centrales para la estrategia legislativa del Gobierno.
Una mesa política bajo presión
La disputa entre Bullrich y Santilli llega mientras la Casa Rosada intenta ordenar su estrategia para el tratamiento del Presupuesto 2027 y construir acuerdos con gobernadores y bloques aliados.
La mesa política volverá a reunirse para abordar precisamente estos conflictos. Allí deberá discutirse, entre otros temas, cómo encauzar el capítulo de discapacidad y evitar que las diferencias internas terminen trasladándose al recinto.
El Gobierno enfrenta así una doble negociación: hacia afuera, con los bloques opositores y aliados que pueden definir el destino de sus proyectos; hacia adentro, entre dirigentes que tienen posiciones diferentes sobre cómo construir esos acuerdos.
La confrontación entre Bullrich y Santilli no resuelve el contenido del Presupuesto. Pero deja expuesto un problema político concreto: mientras el Gobierno necesita disciplina para avanzar con su agenda legislativa, algunos de sus principales dirigentes comenzaron a hacer públicas sus diferencias sobre cómo hacerlo.
Y esta vez, la discusión dejó de ser un intercambio reservado dentro de la mesa política. Llegó al Congreso, a los medios y a las redes sociales.
Si querés, puedo convertirlo también en una versión más crítica y sarcástica, con estilo de diario político argentino, manteniendo los hechos y las fuentes.