Sube la nafta, se recalientan los precios y vuelve a aparecer la inflación como problema

Sube la nafta, se recalientan los precios y vuelve a aparecer la inflación como problema

El precio de los combustibles volvió a convertirse en una señal de alerta para la economía argentina. Axion y Shell aplicaron aumentos de entre 2% y 5% en sus estaciones de servicio, mientras YPF decidió mantener por ahora sus valores. La suba ocurre en un contexto de fuerte incremento del petróleo internacional y amenaza con trasladarse al índice de precios de septiembre.

El movimiento de las petroleras privadas rompió el esquema de estabilidad que se venía sosteniendo en los surtidores. El mecanismo funcionaba como una suerte de amortiguador frente a las oscilaciones del precio internacional del crudo: mientras el petróleo se mantuviera elevado, las compañías postergaban parte de los aumentos para evitar trasladar inmediatamente el impacto al consumidor.

Ese acuerdo, según la información periodistica, comenzó a resquebrajarse cuando el barril de Brent volvió a superar los 100 dólares. En las operaciones del jueves llegó a ubicarse alrededor de los 105 dólares, en medio de la incertidumbre generada por el conflicto en torno al Estrecho de Ormuz y las declaraciones contradictorias entre Estados Unidos e Irán.

Las petroleras vuelven a mover los surtidores

Axion y Shell fueron las primeras en modificar sus precios, con incrementos que llegaron hasta el 5%, aunque con diferencias según la región. YPF, la principal empresa petrolera del país, sostuvo que por el momento no modificará sus precios.

El presidente de YPF, Horacio Marín, defendió el esquema aplicado por la compañía. Explicó que, cuando el petróleo se encontraba en niveles muy elevados, la empresa buscó evitar aumentos y posteriores bajas abruptas si el valor internacional volvía a retroceder.

Pero también dejó planteado el escenario que preocupa a consumidores y empresas: si el petróleo permanece alrededor de los 100 dólares durante un período prolongado, los precios internos de los combustibles terminarán reflejando ese nivel bajo un esquema de libre mercado.

La advertencia adquiere especial importancia porque el combustible no es un producto aislado. Cada incremento en los surtidores puede trasladarse a los costos de transporte, distribución y logística, y desde allí llegar a una amplia variedad de bienes y servicios.

Septiembre vuelve a poner presión sobre el IPC

El aumento de las naftas aparece justo cuando las estimaciones privadas anticipan una aceleración de la inflación durante septiembre.

Según el relevamiento citado por Página/12, el consenso de las consultoras ubicaba la inflación mensual en un rango de entre 1,9% y 2,1%. La cifra implicaría un nuevo repunte respecto de agosto y pondría en evidencia la dificultad para sostener el proceso de desaceleración de los precios.

Los combustibles no son el único factor. Durante el mes también se registraron aumentos en alimentos, especialmente carnes y lácteos, mientras frutas y verduras mostraron incrementos todavía mayores. A esto se sumaron subas en electricidad, gas, transporte público y medicina prepaga.

La combinación vuelve a complicar el objetivo oficial de mantener una inflación mensual cercana al 1,5%, porcentaje utilizado como referencia en las proyecciones presupuestarias para 2027.

El petróleo internacional vuelve a marcar el pulso

La economía argentina sigue expuesta a lo que ocurre con el mercado internacional de hidrocarburos. El conflicto geopolítico alrededor del Estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el transporte mundial de petróleo, volvió a introducir volatilidad en las cotizaciones.

El Brent, utilizado como referencia internacional, superó nuevamente los 100 dólares por barril. Ese salto modifica las condiciones bajo las cuales las petroleras operan en el mercado argentino y aumenta la presión para actualizar los precios internos.

El problema para el Gobierno es que la suba de los combustibles aparece en un momento particularmente sensible. La inflación continúa siendo uno de los principales indicadores utilizados para medir el poder adquisitivo de los hogares, mientras otros datos recientes muestran dificultades en el consumo y en la actividad económica.

Una economía que todavía no logra estabilizar los precios

El dato de los combustibles se conoce además en una semana marcada por nuevas señales de tensión económica. La actividad económica cayó 2,9% mensual en julio, según los datos difundidos, mientras el riesgo país escaló hasta niveles cercanos a los 578 puntos básicos.

Al mismo tiempo, el Indec informó que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026 y que la indigencia llegó al 7,5%. El propio debate sobre esas cifras muestra hasta qué punto la evolución de los precios continúa teniendo consecuencias sociales directas.

En este escenario, el aumento de la nafta funciona como mucho más que una modificación en el precio de un producto. Es una señal que puede trasladarse por toda la cadena económica.

El desafío será determinar cuánto de la presión internacional termina llegando a los surtidores y cuánto de ese incremento se incorpora posteriormente a los precios de bienes y servicios.

Por ahora, YPF mantiene su decisión de no aumentar, mientras las petroleras privadas ya comenzaron a mover sus precios. Pero el escenario internacional agrega una incógnita decisiva: si el petróleo permanece por encima de los 100 dólares, la presión sobre los combustibles y, potencialmente, sobre la inflación argentina podría prolongarse durante las próximas semanas.

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