El jefe del bloque peronista cuestionó el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y apuntó contra los sucesivos cambios realizados por el oficialismo para conseguir los votos. “De seis capítulos quedó uno y medio y el título de forma”, ironizó.
El debate por la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada terminó convirtiéndose en una muestra de las dificultades que enfrenta el Gobierno de Javier Milei para sostener en el Congreso sus proyectos originales. En una extensa y tensa sesión del Senado, el oficialismo debió retirar capítulos centrales de la iniciativa para reunir los apoyos necesarios y evitar que el proyecto regresara a comisión.
En ese escenario, el senador José Mayans aprovechó el tramo previo a la votación para lanzar una de sus habituales ironías contra el oficialismo. El jefe del bloque peronista cuestionó que la iniciativa hubiera sufrido tantas modificaciones durante el tratamiento parlamentario que, a su entender, terminó quedando muy lejos del proyecto que había llegado originalmente al Congreso.
“Les quedó la palabra ‘Invio’”, ironizó Mayans, en referencia al nombre de la iniciativa. Según graficó el senador, de los seis capítulos que componían originalmente el proyecto apenas quedaban “uno y medio y el título de forma”.
Un proyecto que perdió capítulos en el camino
La iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo pretendía modificar distintos aspectos vinculados con la propiedad privada, entre ellos el régimen de expropiaciones, los procedimientos de desalojo y otras normas relacionadas con tierras rurales y manejo del fuego.
Sin embargo, durante la negociación parlamentaria el oficialismo tuvo que resignar algunos de los puntos que mayor resistencia generaban entre sectores de la oposición y bloques aliados.
Uno de los principales retrocesos fue el capítulo referido a la Ley de Tierras, que contemplaba cambios en las restricciones para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros. El Gobierno decidió retirar ese apartado antes de la sesión definitiva.
La segunda gran concesión llegó durante el propio debate en el recinto. Cuando la discusión llevaba varias horas, el oficialismo también decidió eliminar el capítulo referido a las modificaciones de la Ley Nacional de Manejo del Fuego. La decisión fue comunicada por el senador libertario Agustín Coto y permitió despejar uno de los principales obstáculos para avanzar con la votación.
El resultado fue una iniciativa considerablemente más acotada que aquella presentada originalmente.
La estrategia de Mayans
Mayans intentó primero frenar el tratamiento y pidió que el proyecto regresara a comisión. El planteo del peronismo apuntaba a que los senadores contaran con mayor tiempo para analizar las modificaciones que el oficialismo había introducido sobre la marcha.
La moción, sin embargo, fue rechazada por 38 votos contra 31, lo que permitió que la sesión continuara y que el oficialismo avanzara hacia la votación.
El episodio mostró, además, una particular dinámica política: La Libertad Avanza logró conservar una mayoría suficiente para avanzar, pero tuvo que negociar hasta último momento con distintos sectores para evitar una derrota.
La votación en general terminó con 37 votos a favor y 33 en contra, sin abstenciones.
Una victoria con concesiones
Desde el oficialismo, la aprobación fue presentada como una victoria legislativa. Pero el recorrido de la iniciativa dejó en evidencia que el Gobierno debió modificar sustancialmente su propuesta para alcanzar ese resultado.
La retirada de los capítulos vinculados con las tierras rurales y el manejo del fuego fue particularmente significativa porque ambos formaban parte del paquete de reformas que originalmente acompañaba el proyecto de propiedad privada.
Por eso, la frase de Mayans funcionó como una síntesis política del debate: el Gobierno consiguió avanzar, pero lo hizo después de resignar una parte importante de su proyecto inicial.
La disputa no terminó en el Senado. Con la media sanción obtenida, la iniciativa deberá continuar su recorrido en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo volverá a necesitar acuerdos para convertirla en ley.
Más allá del resultado parlamentario, la sesión dejó una señal política: la capacidad del Gobierno para imponer su agenda legislativa sigue dependiendo de una negociación permanente con aliados y bloques dialoguistas. Y en ese terreno, cada capítulo que se cae también funciona como una señal de los límites que encuentra el proyecto libertario cuando abandona el discurso y debe convertirlo en normas concretas.
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