El presidente Javier Milei volverá a cruzar el Atlántico esta semana para participar de la segunda edición de la Argentina Week, una vidriera organizada en París para presentar oportunidades de inversión en sectores estratégicos de la economía argentina. La particularidad de la gira no estará solamente en la agenda empresarial: el mandatario llegará a Francia acompañado por una extensa delegación de gobernadores, funcionarios y grandes empresarios.
La comitiva reunirá a dirigentes de espacios políticos diversos con buena parte del establishment económico argentino. Según las informaciones difundidas sobre el viaje, serán 13 los gobernadores que participarán de las actividades, además de ministros y funcionarios nacionales y representantes de compañías de sectores como energía, minería, agroindustria, tecnología y finanzas.
La postal tiene, por eso, una particularidad política. Milei construyó buena parte de su discurso electoral alrededor de la confrontación con lo que denominó “la casta”. Sin embargo, para esta gira internacional el Gobierno convocó a numerosos dirigentes provinciales y empresarios que forman parte de estructuras políticas y económicas consolidadas.
La explicación oficial está vinculada con la necesidad de mostrar una Argentina capaz de ofrecer oportunidades de inversión y, al mismo tiempo, exhibir acompañamiento político al rumbo económico. La lectura política del viaje, en cambio, incorpora otro elemento: la Casa Rosada necesita construir acuerdos en el Congreso y con los gobernadores para avanzar con su agenda legislativa.
París como vidriera económica
La Argentina Week se desarrollará entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre. El programa contempla exposiciones y reuniones vinculadas con energía, minería, agro, salud, tecnología, inteligencia artificial, comercio internacional y desregulación.
El Gobierno pretende presentar ante empresarios europeos los cambios implementados durante la administración Milei y acelerar proyectos de inversión. Entre las compañías y ejecutivos mencionados en la agenda aparecen representantes de TotalEnergies, Glencore, Santander, Louis Dreyfus, Eni, ADNOC y Rio Tinto, además de importantes empresas argentinas.
El jueves será uno de los días centrales. Está previsto que el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, expongan sobre la transformación macroeconómica argentina. Luego habrá paneles sectoriales y finalmente Milei tendrá su intervención ante los participantes del encuentro.
La agenda también contempla una reunión bilateral con el presidente francés, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo. Según lo informado, el encuentro tendrá como eje las relaciones económicas entre ambos países.
Los gobernadores, una foto con mensaje
Entre los gobernadores que viajarán aparecen Rolando Figueroa, Ignacio Torres, Alberto Weretilneck, Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio, Gustavo Sáenz, Juan Pablo Valdés, Leandro Zdero, Carlos Sadir, Marcelo Orrego y Raúl Jalil, entre otros. También participará el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, de acuerdo con las distintas informaciones sobre la composición de la delegación.
La presencia de mandatarios provinciales tiene una dimensión económica evidente: las provincias son protagonistas directas de proyectos vinculados con hidrocarburos, minería, infraestructura, energía y producción agropecuaria.
Pero el viaje ocurre además en un momento de negociaciones políticas entre la Casa Rosada y los gobiernos provinciales. El oficialismo necesita apoyos legislativos para avanzar con diferentes iniciativas, entre ellas la eliminación de las PASO, uno de los temas que aparece en la agenda política de las próximas semanas.
De esta manera, la foto de París no será solamente una fotografía económica. También permitirá observar qué gobernadores están dispuestos a acompañar públicamente al Gobierno y hasta dónde llega esa cooperación cuando las negociaciones regresen al escenario doméstico.
Del discurso contra la “casta” al pragmatismo
La contradicción discursiva es difícil de ignorar. Milei llegó a la Presidencia prometiendo una ruptura con la dirigencia política tradicional y convirtió la palabra “casta” en uno de los ejes de su identidad política.
Ahora, en cambio, una parte significativa de la dirigencia provincial viajará con él a Francia.
La explicación puede encontrarse en el pragmatismo de la política económica: para atraer inversiones, el Gobierno necesita mostrar que los proyectos no dependen exclusivamente de la administración nacional, sino que también cuentan con el respaldo de las provincias donde se desarrollarán.
En ese sentido, la gira reúne dos mundos que durante la campaña electoral fueron presentados como enfrentados: el poder político tradicional y el poder económico concentrado. En París, ambos aparecen compartiendo agenda alrededor de una misma consigna: mostrar las oportunidades que ofrece la Argentina.
El RIGI como carta de presentación
Uno de los instrumentos centrales de la estrategia oficial para atraer capitales es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Según información citada por medios que siguieron la organización del evento, existen 23 proyectos aprobados bajo ese régimen por unos 49.766 millones de dólares, mientras que otros proyectos por aproximadamente 159.480 millones de dólares se encuentran en evaluación. Las iniciativas abarcan energía, petróleo y gas, minería, siderurgia e infraestructura.
La Argentina Week buscará presentar esos proyectos ante inversores internacionales y sumar nuevos anuncios.
El desafío será transformar las presentaciones, las rondas de negocios y las promesas de inversión en desembolsos concretos. Para el Gobierno, la llegada de capitales es una pieza central de su estrategia económica. Para los inversores, en cambio, entran en juego cuestiones como las condiciones financieras internacionales, la disponibilidad de reservas, la estabilidad macroeconómica y el marco regulatorio.
Una gira en medio de señales financieras
El viaje de Milei ocurre además mientras los mercados argentinos atraviesan una jornada complicada. El 28 de septiembre, el riesgo país superó los 640 puntos básicos y alcanzó el máximo del año, mientras los bonos soberanos registraron fuertes bajas en Wall Street.
El dato agrega una capa económica a la gira presidencial. Mientras en París el Gobierno buscará transmitir previsibilidad y oportunidades de inversión, en los mercados persisten interrogantes sobre el financiamiento, la acumulación de reservas y las condiciones internacionales.
La tensión entre ambas escenas forma parte de la discusión económica argentina: una cosa es presentar proyectos potenciales ante grandes compañías y otra conseguir que esos proyectos se transformen en inversiones efectivamente ejecutadas.
Una agenda internacional con política doméstica en el equipaje
Milei llegará a París después de una intensa agenda internacional y con varios frentes abiertos en Argentina. El viaje buscará mostrar continuidad del programa económico y respaldo político al Gobierno, pero también funcionará como escenario para las negociaciones que atraviesan la política nacional.
La presencia de gobernadores es significativa precisamente por eso. El oficialismo necesita acuerdos con las provincias para sostener su agenda legislativa, mientras los mandatarios provinciales buscan defender sus propios intereses económicos y fiscales.
Así, la fotografía parisina tendrá múltiples lecturas. En primer plano aparecerán los empresarios, las inversiones y las oportunidades de negocios. En segundo plano, los gobernadores. Y detrás de todos ellos, una discusión que excede las fronteras francesas: cómo se construye el poder político necesario para sostener el rumbo económico de Milei.
La paradoja de la gira queda resumida en una escena: el Presidente que hizo de la pelea contra la “casta” una bandera política viajará acompañado por buena parte de la dirigencia provincial y por empresarios de los principales grupos económicos. En París, al menos durante unos días, la confrontación discursiva dejará lugar a una mesa común de negocios, acuerdos y negociaciones.
Y cuando el avión presidencial regrese a Buenos Aires, quedará por verse cuánto de esa fotografía internacional se convertirá en inversiones, cuánto en acuerdos políticos y cuánto simplemente en una imagen cuidadosamente construida para mostrar hacia afuera una Argentina alineada detrás del proyecto oficial.