Los ravioles de espinaca ocupan un lugar privilegiado en la gastronomía italiana y argentina. Su combinación de masa fresca y un relleno suave y sabroso los convierte en uno de los platos más elegidos para compartir en reuniones familiares o en un almuerzo de domingo. Aunque prepararlos requiere algo de tiempo, el resultado final recompensa el esfuerzo con una pasta artesanal de sabor inigualable.
Ingredientes
Para la masa
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500 g de harina 0000.
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3 huevos.
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2 cucharadas de aceite de oliva.
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Agua, si fuera necesaria.
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Una pizca de sal.
Para el relleno
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1 atado grande de espinaca.
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1 cebolla mediana.
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1 diente de ajo.
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1 huevo.
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100 g de queso rallado.
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Sal.
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Pimienta.
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Nuez moscada a gusto.
Para acompañar
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Salsa de tomate, manteca con salvia o la salsa de preferencia.
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Queso rallado para servir.
Paso a paso
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Colocar la harina sobre la mesada formando una corona. En el centro agregar los huevos, el aceite y la sal. Integrar los ingredientes hasta obtener una masa homogénea y amasar durante unos 10 minutos. Cubrir y dejar descansar 30 minutos.
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Lavar la espinaca y blanquearla durante uno o dos minutos en agua hirviendo. Escurrirla muy bien para retirar el exceso de líquido y picarla finamente.
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Rehogar la cebolla y el ajo picados hasta que estén transparentes.
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Mezclar la espinaca con la cebolla, el ajo, el huevo, el queso rallado y condimentar con sal, pimienta y nuez moscada. Reservar el relleno.
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Dividir la masa en dos o más porciones y estirarla hasta obtener láminas finas.
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Distribuir pequeñas porciones del relleno sobre una de las láminas, dejando espacio entre cada una.
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Humedecer ligeramente los bordes con agua, cubrir con otra lámina de masa y presionar alrededor del relleno para eliminar el aire.
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Cortar los ravioles con un molde o una rueda raviolera y espolvorearlos con harina.
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Cocinarlos en abundante agua hirviendo con sal. Cuando suban a la superficie, dejarlos cocinar uno o dos minutos más y retirarlos con una espumadera.
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Servir inmediatamente con la salsa elegida y abundante queso rallado.
Un clásico que nunca pasa de moda
Los ravioles de espinaca son una de las recetas más tradicionales de la cocina casera. Su relleno liviano y nutritivo combina a la perfección con distintas salsas, desde una clásica de tomate hasta una delicada manteca con salvia o una crema suave. Además, pueden prepararse con anticipación y conservarse en el freezer, convirtiéndose en una excelente opción para disfrutar de una comida casera en cualquier momento. Con ingredientes sencillos y un poco de dedicación, esta pasta fresca sigue siendo una de las grandes protagonistas de la mesa familiar.