Candela Francisco durante el torneo en la Línea H del subte. ALEJANDRO LEIVA

Candela Francisco, una campeona sin techo: el ajedrez argentino tiene una nueva figura mundial

A los 19 años, la ajedrecista nacida en Pilar continúa acumulando títulos y derribando fronteras. Después de convertirse en campeona mundial Sub-20, ahora conquistó el Panamericano Sub-20 absoluto, un logro inédito para una mujer. Su próximo objetivo no parece tener límite: competir entre los mejores del mundo y convertirse en campeona mundial absoluta.

Candela Francisco aprendió hace tiempo que en el ajedrez una partida nunca termina hasta que cae el último peón. Su propia carrera parece responder a esa misma lógica. Cada título conseguido no funciona como una meta definitiva, sino como el punto de partida para un desafío todavía mayor.

A los 19 años, la joven nacida en Pilar ya ocupa un lugar destacado en la historia del ajedrez argentino. En 2023, cuando tenía apenas 17 años, se consagró campeona mundial Sub-20 en México y se convirtió en la primera mujer argentina en conquistar ese título.

Ahora volvió a escribir una página histórica: ganó el Campeonato Panamericano Sub-20 absoluto, disputado en San Pedro Sula, Honduras, en una competencia en la que terminó invicta con 7,5 puntos sobre nueve posibles. Además, obtuvo el título de Maestra Internacional Absoluta y consiguió una norma de Gran Maestra.

Una historia de perseverancia

El nuevo título no llegó por casualidad. Detrás de la consagración hay años de preparación, torneos, viajes y derrotas convertidas en aprendizaje.

Francisco contó que había disputado previamente cinco campeonatos panamericanos y sudamericanos antes de conseguir finalmente el título que tanto buscaba. “Era un título que venía preparándome y ansiando hace muchísimo tiempo”, explicó durante una entrevista con Radio Nacional.

La frase resume una característica de su carrera: la paciencia.

En un deporte donde una mala decisión puede cambiar una partida en segundos, Candela construyó su crecimiento a partir de la constancia. Su evolución también muestra que el ajedrez argentino atraviesa una etapa de renovación, con una generación joven que comienza a competir de igual a igual en los principales escenarios internacionales.

Campeona entre varones

Uno de los aspectos más significativos de su reciente consagración fue el contexto de la competencia.

Candela ganó el Panamericano Sub-20 absoluto enfrentando un torneo integrado mayoritariamente por varones. Terminó invicta y alcanzó los 7,5 puntos sobre nueve, una actuación que le permitió quedarse con la corona continental.

No se trata simplemente de una estadística. En un deporte históricamente atravesado por una fuerte presencia masculina, competir y ganar en la categoría absoluta constituye también una declaración.

Francisco no necesita pedir permiso para ocupar ese tablero.

Su juego la llevó hasta un territorio donde las categorías por género dejan de ser una frontera y el único lenguaje válido es el de las partidas, la estrategia y los resultados.

Del Mundial juvenil al gran desafío

La historia comenzó a adquirir dimensión internacional en 2023.

Con 17 años recién cumplidos, Candela se consagró campeona mundial Sub-20 en México. Fue la primera mujer argentina en obtener ese título y se sumó a una lista de campeones mundiales juveniles argentinos que incluye a figuras como Oscar Panno, Carlos Bielicki, Marcelo Tempone, Pablo Zarnicki y Alan Pichot.

Aquel campeonato no fue un punto de llegada.

Por el contrario, abrió una etapa nueva. La propia Candela había señalado entonces que, después de alcanzar los principales títulos femeninos, sus objetivos estaban puestos en los títulos absolutos de Maestra Internacional y Gran Maestra.

Ahora ya consiguió el primero y dio otro paso hacia el segundo.

Una carrera que mira hacia arriba

La obtención de la norma de Gran Maestra durante el Panamericano representa otro avance en esa dirección. El camino hacia el título de Gran Maestra Absoluta exige completar diferentes requisitos y normas en competencias de alto nivel.

Para Francisco, el objetivo es ambicioso: convertirse en una de las grandes referentes del ajedrez latinoamericano y competir por los máximos títulos del deporte.

Su propia declaración lo deja claro. El objetivo no termina con un campeonato juvenil ni con un título continental.

“Hasta ser campeona mundial de todas las edades no paro”, expresó en una entrevista periodistica.

La frase tiene algo de desafío y algo de manifiesto. También revela una mentalidad propia de los grandes deportistas: la capacidad de transformar un logro extraordinario en una nueva obligación consigo mismos.

El ajedrez sale del club

Hay otra imagen que acompaña el crecimiento de Candela y que ayuda a entender la dimensión que está tomando su figura.

En los últimos días participó como anfitriona de una jornada de ajedrez en la estación Las Heras de la Línea H del subte porteño. Allí, jóvenes jugadores pudieron enfrentarse con la campeona mundial en partidas simultáneas.

El ganador de la Copa Emova fue Matías Arce, un joven salteño que consiguió tablas frente a Francisco en la partida simultánea.

La escena tiene un valor que excede la anécdota deportiva. Una campeona mundial jugando ajedrez en una estación de subte, rodeada de chicos y jóvenes, representa otra manera de acercar una disciplina que muchas veces parece encerrada en clubes especializados y círculos reducidos.

Candela también se convirtió, de ese modo, en una puerta de entrada para nuevas generaciones.

El tablero que viene

El calendario internacional todavía tiene desafíos importantes. Francisco integra la selección argentina que competirá en las próximas Olimpíadas de Ajedrez, previstas para septiembre en Samarcanda, Uzbekistán.

Será otra oportunidad para medir su evolución frente a las mejores jugadoras del planeta y, al mismo tiempo, para continuar construyendo experiencia en el máximo nivel.

La joven de Pilar ya consiguió algo que parecía reservado para muy pocos: ser campeona mundial juvenil, campeona panamericana absoluta Sub-20 y Maestra Internacional.

Pero en su cabeza la partida continúa.

Porque en el ajedrez, como en la vida, siempre queda una jugada más.

Y Candela Francisco ya decidió cuál es la suya: mirar el tablero completo, pensar varios movimientos adelante y no detenerse hasta llegar a la cima.

El jaque mate, para ella, todavía está lejos. Y justamente por eso sigue jugando.

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