J.P. Morgan advierte por una posible recesión en Argentina

J.P. Morgan advierte por una posible recesión en Argentina

El banco estadounidense redujo de 2,7% a 1,5% su previsión de crecimiento para 2026 después del desplome de la actividad registrado en julio. También anticipó una contracción en el tercer trimestre y puso en duda la recuperación del consumo que proyecta el Gobierno para 2027.

La economía argentina recibió una nueva señal de alerta desde Wall Street. J.P. Morgan recortó de manera significativa su pronóstico de crecimiento para 2026, después de que los datos oficiales mostraran una caída de la actividad mucho mayor a la esperada durante julio.

El banco estadounidense redujo su estimación de expansión del Producto Bruto Interno (PBI) argentino de 2,7% a 1,5% para este año y proyectó una contracción anualizada cercana al 4% durante el tercer trimestre. Si ese escenario se confirma, la economía acumularía dos trimestres consecutivos de retroceso y entraría en una recesión técnica.

El informe representa un cambio relevante en las expectativas financieras sobre la economía argentina y llega después de una semana particularmente compleja para los mercados, marcada por el aumento del riesgo país y el comportamiento negativo de distintos activos argentinos.

Julio encendió las alarmas

El dato que obligó a recalcular las previsiones fue el desplome de la actividad económica registrado en julio.

Según el INDEC, la actividad cayó 2,9% mensual en términos desestacionalizados y 1,4% frente a julio de 2025. Para J.P. Morgan, el resultado fue considerablemente peor que su estimación previa, que contemplaba una contracción de aproximadamente 1% mensual.

La magnitud del retroceso llamó especialmente la atención. El banco consideró que julio tuvo el peor desempeño mensual desde abril de 2020, durante la etapa más dura de las restricciones por la pandemia. Excluido aquel período excepcional, la entidad señaló que no se registraba una caída mensual de semejante magnitud desde 2004.

El dato modificó la lectura que el mercado venía realizando sobre la evolución de la economía durante el segundo semestre.

J.P. Morgan ya esperaba un segundo trimestre débil, pero la magnitud del retroceso de julio llevó a sus analistas a revisar el escenario completo para 2026.

La recesión que el Gobierno discute

El informe también vuelve a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa el discurso económico oficial: si la Argentina está atravesando una recesión o solamente una desaceleración.

Mientras el Gobierno de Javier Milei sostiene que la economía mantiene una trayectoria de crecimiento, el diagnóstico de J.P. Morgan apunta a una contracción durante el tercer trimestre.

La diferencia no es solamente conceptual. Dos trimestres consecutivos de caída de la actividad constituyen una de las definiciones utilizadas para identificar una recesión técnica.

El banco calcula que el tercer trimestre podría terminar con una contracción anualizada de aproximadamente 4%.

El escenario, de concretarse, marcaría un deterioro importante respecto de las expectativas que existían al comienzo del año.

Industria, construcción y consumo, bajo presión

El diagnóstico de J.P. Morgan no se limita al dato de julio.

La entidad señaló que los indicadores preliminares de agosto muestran continuidad de la debilidad en sectores como la industria y la construcción. También observó un consumo de los hogares todavía limitado por el arrastre de la inflación de los primeros meses del año y un mercado crediticio que comenzó a mostrar señales de desaceleración vinculadas con el aumento de la morosidad.

El empleo constituye otro elemento de preocupación.

Según el análisis difundido sobre el informe, el empleo urbano permaneció prácticamente estancado en julio después de cinco meses consecutivos de caídas y se ubicó 1,1% por debajo del nivel registrado un año antes. Para el banco, esta situación limita las posibilidades de una recuperación rápida del consumo privado.

La combinación de menor actividad, empleo debilitado y consumo contenido complica la posibilidad de que la recuperación sea homogénea en todos los sectores.

Vaca Muerta y la economía de dos velocidades

Uno de los puntos centrales del informe es la composición del crecimiento argentino.

J.P. Morgan observa que sectores como la energía y la minería pueden continuar expandiéndose gracias a su orientación exportadora, pero advierte que ese crecimiento genera un efecto limitado sobre el mercado interno.

La explicación es sencilla: producir más petróleo, gas o minerales destinados a la exportación incrementa las ventas externas, pero no necesariamente se traduce en un aumento equivalente del consumo en comercios, servicios y actividades orientadas al mercado doméstico.

De esta manera, podría consolidarse una economía con dos velocidades: sectores vinculados a las exportaciones con mejores perspectivas y actividades dependientes del consumo interno todavía condicionadas por el contexto financiero y macroeconómico.

El propio J.P. Morgan señala que la política monetaria y fiscal contractiva constituye uno de los factores que seguirán pesando sobre los sectores orientados al mercado interno.

Una diferencia importante para 2027

El diagnóstico también abre una discusión sobre el próximo año.

J.P. Morgan mantuvo su proyección de crecimiento de 2,5% para 2027, pero modificó significativamente la composición de ese crecimiento. La entidad espera que las exportaciones aumenten alrededor de 11%, mientras que calcula que el consumo privado crecerá apenas 0,4%.

La diferencia con las proyecciones oficiales es considerable.

El proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno contempla una recuperación del consumo privado mucho mayor, cercana al 3,4%. J.P. Morgan, en cambio, estima una expansión casi nula del consumo de los hogares.

La distancia entre ambas previsiones resulta particularmente relevante porque 2027 será un año electoral.

Mientras el Gobierno apuesta a una recuperación económica que fortalezca el consumo y consolide los resultados de su programa, el banco considera que el crecimiento podría estar mucho más concentrado en los sectores exportadores.

La pobreza, otro dato de fondo

El informe también incorporó la evolución reciente de la pobreza.

La tasa de pobreza urbana alcanzó el 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026, según el dato citado en los análisis del informe. J.P. Morgan vinculó el incremento con el desfasaje entre la inflación registrada durante los primeros meses del año y una recomposición más lenta de los ingresos familiares.

De acuerdo con el análisis del banco, la canasta básica total aumentó 19,6% respecto del cuarto trimestre de 2025, mientras que el ingreso per cápita familiar avanzó 11,5%.

La combinación ayuda a explicar por qué una eventual recuperación de la actividad no necesariamente se traduce de manera inmediata en una mejora equivalente de los indicadores sociales.

El riesgo país vuelve a pesar

El panorama financiero tampoco ofrece demasiadas señales de tranquilidad.

El riesgo país argentino superó los 600 puntos básicos durante septiembre, en un contexto marcado por una menor acumulación de reservas y mayores dudas de los inversores sobre el escenario económico.

El dato resulta especialmente sensible para un Gobierno que necesita recuperar acceso al financiamiento internacional y reducir el costo de refinanciamiento de la deuda.

La gira reciente de Milei y Luis Caputo por Estados Unidos había buscado precisamente reforzar la confianza de los mercados y atraer inversiones.

Sin embargo, la revisión de las previsiones de J.P. Morgan llega en sentido contrario: el banco ahora observa una economía con menor crecimiento, consumo débil y una posible contracción durante el tercer trimestre.

Una señal incómoda para el Gobierno

J.P. Morgan no es una institución que pueda ser identificada simplemente con las críticas habituales al programa económico del Gobierno. Se trata de uno de los principales bancos de inversión internacionales y sus análisis son seguidos de cerca por inversores y operadores financieros.

Por eso, la revisión de sus pronósticos adquiere especial importancia.

El banco no está anticipando un colapso de la economía argentina: mantiene una previsión de crecimiento para 2027 y reconoce el potencial de sectores como energía, minería y agricultura.

Pero sí está describiendo una recuperación más desigual y frágil de lo que proyecta el Gobierno.

El dato de julio funcionó como un punto de inflexión.

Ahora, la discusión económica vuelve a girar alrededor de una pregunta decisiva: si el crecimiento argentino logra convertirse en una mejora generalizada de la actividad, el empleo y el consumo, o si queda concentrado en los sectores exportadores mientras una parte importante del mercado interno continúa atravesando un período de estancamiento.

Por ahora, J.P. Morgan acaba de bajar sus expectativas. Y el dato que obligó a hacerlo fue contundente: una caída mensual de la actividad que sorprendió incluso a quienes ya esperaban un segundo semestre difícil.

TE PUEDE INTERESAR

Free Joomla templates by Ltheme